¿Cómo revisar miles de horas de vídeo?

Desde hace ya más una década, muchos departamentos de policía en los Estados Unidos y el Reino Unido comenzaron a adoptar masivamente las llamadas body cams, sobre todo con la idea de mejorar las interacciones entre la policía y los ciudadanos, y como una forma de proporcionar transparencia y trazabilidad a las actuaciones policiales.

Los dispositivos utilizados para ello han ido evolucionando con el tiempo, y se han convertido en un auténtico centro de comunicaciones bidireccionales permanentes que capturan y almacenan vídeo en alta definición a través de una o de dos cámaras (a menudo se utiliza una en el pecho, con un segundo punto de vista que se fija a la cabeza), además de audio, datos de localización precisos, etc. Esto genera, al multiplicarse por el número de policías en activo, ingentes cantidades de vídeo que deben ser almacenadas y procesadas. En muchos casos, las cámaras y su almacenamiento en la nube se han convertido en el coste más importante para los departamentos de policía, con facturas que superan varios millones de dólares.

Sin embargo, surge una paradoja: cuando un departamento de policía captura una cantidad de vídeo equivalente a varios millones de copias de una película en alta definición, ¿cómo pueden procesarse esos vídeos para encontrar algún tipo de información útil? La respuesta parece clara: solo aquellas interacciones que realmente se convierten en un problema son revisadas, mientras la inmensa cantidad de ellas simplemente se almacenan sin que nadie llegue a examinarlas jamás. En muchos casos, las familias de víctimas de violencia policial tienen que luchar judicialmente para poder acceder a las grabaciones de las body cams de los policías que estaban presentes, y no tienen siquiera garantías de que esas grabaciones vayan a ser adecuadamente preservadas.

Para evitar eso y poder convertir la inversión realizada en algo realmente eficiente, algunos departamentos de policía están haciendo algo que podría resultar, en principio, paradójico: incrementar la factura que pagan en tecnología añadiendo paquetes de inteligencia artificial capaces de revisar todo ese material en busca de interacciones o comportamientos problemáticos que pueden ir desde el uso de la fuerza hasta el uso de vocabulario inadecuado, o interacciones con la propia cámara para apagarla o interrumpir temporalmente la grabación de sonido.

Una compañía, Truleo, ofrece una herramienta algorítmica que permite la revisión de todos esos materiales y su conversión en información accionable y útil, con la posibilidad de definir posibles comportamientos problemáticos para que puedan ser identificados y asociados con policías concretos. El coste de la herramienta, alrededor de cincuenta mil dólares al año, supone un incremento de un presupuesto considerado por muchos muy elevado, pero podría convertirse en el paso que da sentido al uso de las body cams con el fin de obtener realmente sus efectos positivos. El ejemplo me ha evocado cómo, en muchas ocasiones, las inversiones en tecnología precisan de otras inversiones adicionales que puedan solventar problemas originalmente no detectados en el despliegue original, y cómo esas inversiones adicionales, en caso de no llevarse a cabo, pueden destruir el valor de la inversión original.

En este caso, hablamos de una exigencia fundamental: la policía posee, en democracia, el monopolio de la violencia, pero es fundamental que esta sea ejercida con proporcionalidad y responsabilidad, sin excesos ni abusos de autoridad. Las cámaras son un elemento fundamental de control, pero la ingente cantidad de material que generan y la necesidad de procesarlo adecuadamente se convierte en un impedimento.

Sin embargo, los departamentos de policía tienen en sus manos no solo esas horas y horas de vídeo, sino también la posibilidad de etiquetar los comportamientos problemáticos y utilizarlos para el entrenamiento de los algoritmos, como hacen compañías como YouTube, Instagram o TikTok. Claramente, un caso en el que los algoritmos pueden llegar a probar su valor.


This article is also available in English on my Medium page, «If not reviewed properly, bodycam footage is an expensive wasted opportunity«

Por Admin

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